Hechas de hojas de plantas secas, cada una con su propia alma, esperando ser descubierta.
Estas criaturas fantásticas surgen del paisaje de Lanzarote, donde el viento, el mar y la tierra volcánica dan forma a todo lo que nos rodea. Cada pieza es única, como si hubiera emergido de las profundidades del océano o sido llevada por la brisa.
Crestana
Equilibrio sin esfuerzo.
Lanzaria
No duda. Solo avanza.
Ondara
Va y viene. Pero nunca del todo.
Melura
No dice mucho pero mira todo.
Dragonia
No respira. Pero escucha.
Oscilario
De forma sinuosa y vibrante, parece suspendido en un vaivén eterno, siguiendo el ritmo de las corrientes marinas.
Las obras se inspiran en los paisajes áridos de la isla: formas torcidas por el viento, superficies decoloradas por el sol y la materialidad en bruto de lo que ha caído o se ha marchitado de forma natural. Estas figuras no surgen de bocetos ni de maquetas, sino del propio material, guiadas únicamente por la observación y la intuición.
Lurena
Pasa. Sin ruido.
Siguiendo el espíritu de César Manrique, mi objetivo es trabajar con la naturaleza, no contra ella: aprovechar lo que ya existe y dotarlo de una nueva forma y significado con una intervención mínima.
El proceso creativo se convierte así en un proceso de escucha y respuesta, en lugar de imposición.